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[English version]
El “fracaso” de la Ley de
Basura Cero, ¿inoperancia
política o desidia
ciudadana?
La
ley 1854, más conocida como “Ley de Basura
Cero”, fue promulgada en Enero de 2006 y
reglamentada en Mayo de 2007. La ley fue
“vendida” por algunas organizaciones y
medios como la salvación para el gravísimo
problema que tiene la Ciudad Autónoma de
Buenos Aires con la excesiva generación de
basura y dónde depositarla.
La propuesta
de Basura Cero ha sido impulsada por
gobiernos en Dinamarca, Nueva Zelanda,
Seattle, Washington, California, Ottawa,
Ontario obteniendo resultados exitosos.
La Ciudad de Buenos Aires tomando como
ejemplo los resultados en estas ciudades
promulga la ley de Basura Cero para intentar
dejar de trasladar su basura indefinidamente
a la Provincia de Buenos Aires y
reemplazarlo por un cronograma de abandono
progresivo del relleno sanitario hacia un
programa de “Basura Cero” para el año 2020.
La ley tiene
como objetivo primordial disminuir
progresivamente el enterramiento de la
basura, a través de medidas de reducción de
la generación de residuos, su reutilización
y reciclado, así como la admisión de
responsabilidad del fabricante sobre sus
productos y la disminución de la toxicidad
de los residuos. Estas medidas deberían ser
adoptadas tanto en los sectores
residenciales, comerciales, productivos y
públicos.
Para
establecer las metas de reducción progresiva
se tomó como base las 1.497.656 toneladas de
residuos enviadas a CEAMSE en el año 2004.
Se estableció como primer objetivo una
reducción del 30% de la basura para el 2010,
un segundo de 50% para el 2012, un tercero
del 75% para el 2017 y por último la
prohibición de la disposición final de
materiales tanto reciclables como
aprovechables para el año 2020.
El plan de
Basura cero también incluye:
-
Separación de Origen: Separación en
los domicilios particulares de residuos
secos y húmedos.
-
Recolección diferenciada: Realizado
por las empresas recolectoras de
residuos contratadas por la Ciudad.
-
Contenerización: Instalación de
contenedores para residuos secos
(reciclables) y húmedos (no reciclables)
en toda la Ciudad.
-
Campañas de educación: Campañas
educativas para que la ciudadanía
aprenda a separar la basura.
-
Prohibición de la incineración: Se
prohíbe la incineración de residuos
poniendo como condición que sólo podrán
ser utilizados el excedente en sistema
de generación de energía una vez que se
hubiera alcanzado una reducción del 75%
de la disposición final.
A
tres años de la reglamentación de la ley,
¿hay resultados tangibles?, ¿se redujo la
cantidad de basura?, ¿hay containers en toda
la ciudad?, ¿la gente separa la basura en
sus hogares?, ¿Los comercios, industrias y
sectores públicos reciclan y separan la
basura?, ¿Se envía menos basura a la
Provincia de Buenos Aires?, ¿se realizaron
campañas públicas, masivas y constantes de
concientización educación que guíe a todos
los vecinos en la separación en origen de
los residuos domiciliarios?, ¿hay una
recolección diferenciada de parte de las
empresas recolectoras?, ¿Se ha puesto en
marcha Centro de Selección de residuos
(Centros Verdes) para facilitar y contribuir
al trabajo de los recuperadores urbanos?,
¿se ha dejado de incinerar residuos?.
Muchos interrogantes y una sola respuesta:
NO.
Hoy en día la
Ciudad de Buenos Aires sigue siendo el mayor
generador de contaminación del Conurbano
Bonarense. El proyecto de residuos del
actual Gobierno porteño no conduce a
solucionar el tema de la basura sino que
lleva a la creación de más rellenos
sanitarios en la Provincia.
Durante 2008,
el Gobierno Porteño ha adoptado medidas de
gestión totalmente contrarias a la ley, como
la interrupción del proceso de doble
contenerización, desaliento de la separación
domiciliaria de residuos, realizó un acuerdo
para la construcción de dos nuevos rellenos
sanitarios en la Provincia de Buenos Aires
sin ningún compromiso para reducir las
cantidades enviadas actualmente, desvalorizó
el alcance de campañas de comunicación y
educación acerca de la separación en origen
de residuos, invirtió en una campaña de
comunicación, llamada “Jugá Limpio”, sobre
higiene urbana que no abarca ni el problema
de la basura en la Ciudad, ni informa sobre
los rellenos sanitarios, ni sobre la
desarticulación del sistema de recolección
diferenciada establecida en los actuales
contratos con las empresas recolectoras de
residuos.
Asimismo,
no sólo no alcanzará la meta de reducción un
30% de residuos a fin de 2010 sino que
aumentará más de un 24%. El año pasado, la
Ciudad envió 1.847.748 toneladas de residuos
a los depósitos del conurbano bonarense,
mientras que en 2004 habían sido enviados
1.492.867, según datos de CEAMSE.
El actual
Ministro de Ambiente y Espacio Público
reconoció que es casi imposible que se pueda
cumplir con la ley de basura cero para fin
de año, pero se comprometió a reducir
300.000 toneladas de la cantidad total de
basura que genera la ciudad por año.
También, expresó que se había decidido
“volver” (¿alguna vez estuvo?) a la política
de doble contenedor (uno para los secos y
otro para los húmedos). Su intención es que
la ciudad esté 100% contenedorizada, ¿Acaso
esto no es lo que establece la ley?.
Asimismo, se
darán a conocer públicamente los pliegos de
concesión del servicio de recolección de
basura. Habrá uno para los residuos húmedos,
a cargo de las empresas. Se extenderá por
cuatro años; dividirá la ciudad en cuatro
zonas y usará el área limpia como medida de
evaluación, y otro para las cooperativas de
cartoneros, que deberán competir para poder
trabajar en las 15 comunas de la ciudad. El
nuevo sistema integral también incorporará
dos centros de reciclado de áridos y de
restos verdes, que serán manejados por el
gobierno porteño.
El Gobierno de
la Ciudad responsabiliza a los vecinos por
el fracaso de la ley de Basura Cero. Si bien
es cierto que la mayoría de los ciudadanos
no separa la basura, saca la basura fuera de
los horarios estipulados, genera demasiada
basura, tira basura en la vía pública, entre
otras cosas. Estas actitudes están
íntimamente relacionadas con la inoperancia
política.
Las (no)
campañas o las campañas que no son públicas,
masivas y constantes, de concientización y
educación que enseñe a los vecinos a separar
en origen los residuos domiciliarios y a
utilizar correctamente los contenedores
diferenciados; que la ciudad cuente
solamente con aproximadamente 20.000
containers sólo en barrios “bajos” como por
ejemplo Saavedra o Nuñez; que no haya un
servicio de recolección diferenciada; que
aún no se haya formalizado el servicio que
actualmente están realizando las
cooperativas de recuperadores urbanos; que
no se haya puesto en funcionamiento los
centros de selección de residuos; que no se
haya implementado un sistema de recolección
de residuos urbanos en los nuevos contratos
de Higiene Urbana que esté en línea con la
Ley de Basura Cero, evitando así retornar al
sistema de pago por tonelada que atenta
contra el sistema de reciclaje e incentiva
un aumento en la generación de residuos y
enterramiento de basura. ¿Acaso estas
inoperancias en la gestión es culpa de la
ciudadanía porteña?, ¿Acaso un ciudadano va
a separar su basura en residuos húmedos y
secos si después el camión recolector las
vuelve a mezclar?, ¿Acaso un ciudadano va
a depositar su basura en los containers de
residuos secos y húmedos si estos no existen
en su barrio?, ¿Acaso un ciudadano debe
aprender por su cuenta cómo se recicla y
separa la basura?.
Debido
al incremento en la generación de basura y
la suba de los precios por parte de los
municipios de la Provincia de Buenos Aires
que reciben la basura de la Ciudad, el
gobierno porteño tiene la intención de
aumentar los impuestos cargando sobre los
hombros de los porteños su inoperancia
política.
Según datos
arrojados en un Estudio de calidad de los
residuos sólidos urbanos, realizado por el
Instituto de Ingeniería Sanitaria de la
Facultad de Ingeniería (UBA), el 44.62% de
los residuos generados por los porteños son
materia orgánica que podría ser tratada
mediante compostaje o biodigestión, y
producir energía y abono para la tierra.
Entre un 35 y un 40% de los materiales que
se desechan son reciclables (papeles,
cartón, metales, etc). Es decir que más del
80% de los residuos generados por los
porteños son recuperables a través de la
separación en origen y la posterior
reutilización, reciclaje y compostaje y/o
biodigestión.
Esto significa que se podría enviar a los
rellenos sanitarios de la Provincia un 80%
menos de residuos en el corto y mediano
plazo.
De aplicarse
con rigurosidad la Ley de Basura Cero se
podría enviar un 80% menos de residuos, y
así contaminar menos, tanto la Ciudad como
la Provincia de Buenos Aires, pagar menos a
las empresas recolectoras y a los depósitos
de basura fuera de la Ciudad.
Si la
aplicación real de la ley conllevaría
grandes beneficios, ¿Por qué no se cumplen
los objetivos planteados?, ¿Por qué no se
aplican correctamente sus artículos?, ¿Por
qué se dilata su cumplimiento?. ¿Existirá un
negocio entre el Gobierno porteño y las
empresas recolectoras?, ¿Existirá un negocio
entre el gobierno porteño y los depósitos de
basura?.
¿Por qué no es
exitosa la Ley de Basura Cero en la Ciudad
de Buenos Aires?: ¿Inoperancia política?,
¿desidia ciudadana?, ¿Negocio encubierto?
Muchos
interrogantes y ninguna respuesta clara.
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